
Medicina Basada en Evidencia
Apnea Obstructiva del sueño, una enfermedad invisible pero grave
Apnea Obstructiva del sueño: una enfermedad invisible pero grave
Definición y fisiopatología
La apnea obstructiva del sueño (AOS) es un trastorno respiratorio del sueño caracterizado por pausas repetidas en la respiración (apneas) o reducciones significativas del flujo aéreo (hipoapneas) durante el sueño, que provocan desaturaciones de oxígeno y microdespertares fragmentando el descanso nocturno. El tipo más común es la apnea obstructiva del sueño (AOS), resultado del colapso excesivo de la vía aérea superior durante el sueño.
Epidemiología:
La AOS es altamente prevalente: afecta a casi 1 000 millones de personas a nivel mundial según definición de ≥5 eventos/hora y, de estos, aproximadamente 425 millones de adultos entre 30 y 69 años tienen AOS moderada-severa.
En estudios de población, entre el 25 % y 30 % de hombres y 9 % a 17 % de mujeres cumplen criterios de AOS en EE. UU., con mayor prevalencia en grupos étnicos específicos y aumento con la edad.
Factores de Riesgo
Factores clásicos bien establecidos:
Obesidad y distribución central de grasa (IMC elevado y circunferencia de cuello aumentada).
Sexo masculino y riesgo creciente en mujeres postmenopáusicas.
Edad avanzada.
Antecedentes familiares de ronquidos/AOS.
Alteraciones anatómicas (hipertrofia de amígdalas, adenoides, macroglosia, malformaciones craneofaciales).
Comorbilidades asociadas que potencian el riesgo:
Hipertensión arterial, con relación bidireccional demostrada.
Insuficiencia cardiaca congestiva, arritmias y accidente cerebrovascular.
Diabetes mellitus tipo 2 y síndrome metabólico.
Disfunción tiroidea y enfermedad renal avanzada.
Asma y rinitis alérgica, que pueden exacerbar la obstrucción respiratoria durante el sueño.
Factores menos clásicos o emergentes:
Drogas y sustancias que induzcan cambios anatómicos o inflamatorios de la vía aérea.
Alteraciones neuromusculares y síndromes craneofaciales congénitos (p. ej., Down, Ehlers-Danlos).
Medicamentos que pueden exacerbar o contribuir a la apnea del sueño:
Algunos fármacos pueden agravar la AOS o aumentar el riesgo de eventos respiratorios durante el sueño al relajar musculatura faríngea o deprimir el centro respiratorio, por lo que se debe evaluar su uso con cautela en pacientes con sospecha o diagnóstico de apnea:
Opioides (morfina, codeína, fentanilo): deprimen el centro respiratorio y pueden aumentar frecuencia/duración de apneas.
Benzodiacepinas (alprazolam, loracepam, etc) y sedantes hipnóticos: incrementan el colapso de las vías aéreas y depresión respiratoria.
Relajantes musculares centrales (p. ej., baclofeno) y ciertos antipsicóticos sedantes.
Fármacos que promueven aumento de peso (algunos antidepresivos, antipsicóticos, corticoesteroides), que indirectamente pueden agravar la AOS por aumento de tejido adiposo en cuello/faringe.
Patologías asociadas con mayor prevalencia de AOS:
La AOS se asocia con múltiples comorbilidades que pueden influir en su presentación clínica y pronóstico:
Hipertensión arterial, enfermedad coronaria y falla cardiaca congestiva, con mayor evidencia en pacientes con AOS severa.
Diabetes mellitus tipo 2 y resistencia a la insulina.
Dislipidemia y síndrome metabólico.
Enfermedad hepática grasa no alcohólica.
Presentación clínica:
Los pacientes con AOS suelen presentar un espectro de síntomas nocturnos y diurnos:
Síntomas nocturnos frecuentes:
Ronquidos fuertes y persistentes, resoplidos, jadeos
interrupciones de la respiración mientras duerme observadas por terceros.
Despertares bruscos con sensación de asfixia.
Sueño fragmentado e insatisfactorio.
Síntomas diurnos comunes:
Somnolencia excesiva durante el día, sueño no reparador, episodios de sueño vergonzosos o inapropiados (conduciendo, servicios religiosos, escuchando conferencias).
Dolores de cabeza matutinos (10-30%), bifrontales, opresivos, sin náuseas, sin sono ni fotofobia.
Fatiga, disminución de concentración y deterioro cognitivo leve.
Nicturia (mayor frecuencia para orinar en la noche) y cefalea (dolor de cabeza) matinal.
Examen Físico:
En la valoración física, además de los signos de obesidad, el médico debe buscar hallazgos que sugieran AOS o factores anatómicos predisponentes:
Índice de Masa Corporal (IMC) elevado ( mayor a 30 kg/m2) y circunferencia del cuello aumentada.
Mallampati modificada elevada (3-4) y obstrucción faríngea.
Obstrucción nasal, hipertrofia de amígdalas/adenoides.
Retrognatia o anomalías craneofaciales.
El examen físico no puede confirmar por sí solo el diagnóstico, pero es útil para identificar factores de riesgo anatómicos y descartar otras etiologías.
Polisomnografía de sueño:
La polisomnografía (PSG) es el estándar de oro diagnóstico para AOS. Registra fisiología durante el sueño (actividad cerebral EEG, respiración, saturación de oxígeno, ECG, movimientos, flujo aéreo, esfuerzo respiratorio) a lo largo de una noche completa.
Índice de Apnea-Hipoapnea (IAH)
IAH ≥5 eventos/hora con síntomas clínicos es diagnóstico de AOS.
IAH 5-15: leve
IAH 15-30: moderado
IAH >30: severo
Fases del sueño relevantes:
NREM (No “Movimiento Ocular Rápido”): sueño profundo y reparador.
REM ("Movimiento Ocular Rápido"): relajación máxima de musculatura faríngea, donde las apneas suelen ser más frecuentes o severas.
La PSG permite correlacionar eventos respiratorios con fases de sueño y desaturaciones, esencial para estratificación de gravedad y manejo.
Sospecha clínica y tamizaje:
Debe sospecharse AOS en pacientes con:
Ronquidos intensos, pausas respiratorias observadas y somnolencia diurna.
Hipertensión refractaria, obesidad central o comorbilidades cardiovasculares/metabólicas (insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular, Accidente isquémico transitorio, hipertensión pulmonar).
Escalas de tamizaje útiles:
STOP-BANG: puntuación basada en edad, BMI, género, circunferencia de cuello, presión arterial, ronquidos, somnolencia y apnea observada; alta sensibilidad para riesgo elevado.
Escala de somnolencia de Epworth: cuantifica propensión a dormirse en situaciones cotidianas; útil como complemento clínico.
Un resultado positivo en estas escalas no sustituye la PSG pero ayuda a priorizar estudios diagnósticos.
La apnea del sueño es una enfermedad frecuente con impacto clínico y de salud pública significativo. Su reconocimiento oportuno, mediante historia clínica dirigida, examen físico específico y estudios de sueño (PSG), es esencial para prevenir comorbilidades cardiovasculares, metabólicas y neurocognitivas. El nivel de recursos disponibles para su diagnóstico y tratamiento en nuestro medio, es prácticamente inexistente. Pero se puede concientizar y hacer búsqueda activa con el tamizaje mediante escalas como STOP-BANG y Epworth, que pueden guiar la decisión de realizar estudios diagnósticos formales. Identificar factores de riesgo establecidos y menos comunes, así como revisar medicaciones que puedan exacerbar los eventos respiratorios, mejora el abordaje integral del paciente con sospecha de AOS.
Dr. Pío Noel Barquero.
Medicina Interna.